4. Snowflake

Cuando levanté la mirada hacia el cielo, allí estaba su cara seria. Sus brazos se estiraron más allá de la orilla y dejaron caer montones de pequeñas figuras blancas que se mecían con el viento y se mojaban con esa ligera lluvia que no había parado en días. Por un instante, me salí de la realidad.

Desde hacía un par de meses lo había visto robándose cada hoja de papel blanco que encontraba a su alcance. También vi aparecer ampollas en sus adoloridos dedos.

Esta era la primera nevada del año. Y también era la primera de toda mi vida.

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