Nublado

Hace no mucho que comenzó el verano. No sé por qué, cada año, desearía que no llegara, quejándome de que hará mucho calor y cosas por el estilo. Creo que en mi cerebro se arraigó esa imagen  del verano, con un sol radiante y una playa. No sé por qué, pero siempre me olvido que el verano que a mi me toca es como éste. Pareciese que el sol se toma unas vacaciones y todo el tiempo está nublado. Llueve al menos una vez al día y hace frío. Me encanta este clima aunque tenga sus inconvenientes. Siempre pesco un resfriado en esta época… sí, ya lo pesqué. Tal vez fue porque ese día regrese caminando a casa con lentitud, a pesar de que llovía cada vez más fuerte… aunque yo quiero culpar al hombre que estornudó frente a mí en el metro.

Este clima siempre me pone nostálgica. Recuerdo los días en que iba a la primaria y olía a humedad, y desde un árbol muy alto se escuchaba el sonido de un pájaro que nunca he alcanzado a ver y que sólo escucho en días  con este clima. Desde que leí ese libro me gusta pensar que es el-pájaro-que-da-cuerda. También recuerdo salir de casa temprano y caminar, caminar mucho para ver a alguien, era un tanto aterrador. O ir al bosque más cercano, pisar la hierba mojada y hacer ejercicios raros. Todo eso pasó bajo un clima como este.

Clima, clima, clima.

Nobody ever mentions the wheater can make or break your day~.

Algo más reciente bajo este clima fue un día en el que, como de costumbre, yo quería irme a casa, pero por alguna razón, como de costumbre también, accedí a quedarme. Ese día caminamos mucho, él no se quería ir, como es usual. Estabamos en el bosque y la lluvia apenas nos estaba amenazando. Daba igual, seguimos caminando. Los caminos estaban vacíos, era grandioso. Llegamos a un lugar donde había árboles plantados por algunas personalidades japonesas, no les presté atención, eran ahuehuetes y a pesar de haber sido plantados hacía tiempo apenas eran unas ramitas, lamentablemente no alcanzaré a ver su esplendor. También había uno de eso árboles de hojas con forma de abanico, uno de esos como el que Kobato trataba de proteger en algún episodio; espero ver sus hojas doradas alguna vez. Ahí nos atrapó la lluvia, pero nos quedamos viendo un pato que nadaba en una fuentecilla. Creo que trataba de huir de nosotros…

Caminamos, caminamos mucho, empapados, diciendo tonterías, tratando de aclarar asuntos. Me dijo que tomara su mano. Fue agradable.

Aunque al final del día casi me congelo. Con hambre y la ropa empapada tuve que hacer el camino de regreso. Supongo que esto también lo recordaré con este clima.

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  1. #1 por Hayashi Nao el julio 13, 2011 - 10:15 pm

    Hola, hace mucho que no pasaba por tu blog, y además de la divertida imagen del manga de Nodame Cantabile -la cual confieso no he leido- me encanto este post, en primera porque yo también tengo arraigada de no sé dónde esa imagen de “playa y mucho sol” para describir el vereno… CUando en realidad por aquí el clima es muy diferente. En fin.

    Ya sabes que me encanta tu redacción y tus post ;D gracias por compartirlos. Nos estamos leyendo.

    Hayashi Nao!

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