Y aquí voy de  nuevo…

Ayer quería venir aquí y escribir mis cosas raras, como de costumbre. Y si lo hubiera hecho ayer, hubiera salido una de esas cosas medio armadas con frases sueltas que parecen sacadas de cualquier lado, como de costumbre. Pero lo que sentía ayer hoy está frío, no sé… como gelatina, o tal vez como caldo de pollo… ya sé, suena absurdo pero esa impresión me da. El caldo de pollo a la hora de comerlo suele estar tan caliente que a veces quema pero al día siguiente, después de haberlo guardado en el refri, es como una gelatina extraña y desagradable. Y así lo siento hoy, una sensación extraña y desagradable… que no sé si se irá pronto, pero que me induce a escribir cuantas palabras puedan salir de mis dedos ahora mismo.

Hay un tipo. No estoy segura pero, podría jurar que siempre es por un tipo que vengo a escribir aquí. No siempre el mismo tipo, pero aún así. No se trata de la persona por la que, por alguna razón, lloré demasiado, sino de una por la que creo nunca podría llorar. No es la persona a la que más quiero, sino una a la que difícilmente puedo decirle que lo quiero, es más, siquiera que lo aprecio, pero tampoco es que lo odie. No sé qué sería esta persona… nunca he podido hacerme una idea clara de lo que es para mí. A veces he tratado de pensarlo, pero nunca me sale nada. Sólo creo que he sido muy injusta con él.

Si hubiera escrito algo ayer, hubiera sido una cosa rara llena de arrepentimientos pasajeros y enojos por demás infantiles, que posiblemente cuando volviera a leer me harían pensar “Qué estupidez!” “No sé que estaba pensando en ese momento”. Suele pasarme más a menudo de lo que quisiera. Me pregunto si será lo mismo con lo que escribo ahora…

Desde un principio yo no era precisamente una opción de amistad para este chico. No sé, simplemente no encajo en su mundo, me parece. Y mientras el tiempo avanza y avanza esto parece notarse cada vez más. Como oir a las personas diciendo “¿por qué esos dos son amigos?”. Ni siquiera yo lo sé. A veces me pregunto si no es más que un capricho de su parte y por este pensamiento me cierro demasiado con él. No tengo idea de en qué momento comenzó a acercárseme tanto, pero para entonces ya era tarde. Por alguna razón yo ya me había puesto a la defensiva y todas mis acciones hacia él decían “no te me acerques”. Pero él es un necio. “Tengo que enseñarte tantas cosas”, “Deja de ser como eres!”, ideas recurrentes de este chico. Por eso también, a veces, me da la impresión de que no soy más que una criaturilla rara que le dio curiosidad y ahora experimenta con ella.

Pero esto es demasiado egoísta. Yo sé… que aunque este chico parezca siempre tan inmerso en su propio mundo, tan ahogado en su propia persona. Aunque demuestre que no le importa ningun otro y que no tiene intención de ver el mundo de los demás. Sé que siempre termina afectado por esos otros de los que trata de prescindir, simplemente es inevitable, aunque no lo quiera. Y yo lo sé, porque, por alguna razón, decidió decirmelo a mí. A la chica antipática que no le muestra un mínimo de afecto y que dejó que se fuera a perder a quién-sabe-dónde y no ayudó en nada para que volviera. Ja, cada que sus padres me ven siento que sus miradas dicen todo eso. Y juro que no es del todo mi consciencia. Porque sí, a fín de cuentas, no es la primera vez que siento que le he fallado. Sería cínico, aunque no estoy segura, puesto que nunca he entendido esta palabra, de mi parte, decir que no sé lo que quiere de mí. Pero a veces en realidad no lo sé. Porque, si no sé lo que le debo dar a las demás personas, ni siquiera a las que son importantes para mí, mucho menos sé qué darle a él. Y una vez más lo he puesto en una categoría diferente… no pertenece a “las personas que son importantes para mí”, ¿entonces a cuales? Por no saber esto, siento una vez más que le he fallado.

Y lo que dijo me hizo ver que no sólo es idea mía. Que tal vez no deba preocuparme tanto, que ya se le pasará. Podría ser, pero, esas cosas que uno dice cuando tiene la cabeza “nublada” por alguna emoción, creo que son las que en el fondo siempre se piensan pero no se dicen. De cualquier manera, tampoco es que fuera una gran revelación para mí.

Me preguntaba si esta sensación extraña y desagradable sería como la marca que indica el fín de algo. Algo se acabó hace tiempo, y ahora no sé. Puede que pasen un par de días y todo vuelva a como estaba antes, ya ha pasado antes, “vaya, pero si era una estupidez”, es lo que siempre termino pensando, suena como si nunca hubiera aprendido nada. También puede ser que algo sí se haya terminado. No tengo la menor idea…

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