Spiral

El viento golpea sin piedad a quien se le atraviesa. Las manos se congelan, el cabello se revuelve y el cuerpo tiembla.
Una hora de más para descubrir que ese montón de personas son los mismos idiotas de antes. No importa, tras ellos.
Pudimos escapar, una, dos, tres veces. No importa, continuamos.
Se escuchan quejas y desahogos. Sé que tienes frío, descuida, ya llegamos.
Un lugar desconocido, con gente igual de desconocida, inesperadamente acogedor.
Un rostro familiar que despierta una sensación en el pecho. Da igual, me tapas la vista.
Cosas que no quieres hacer, pero terminas haciendo, “patético”, pero no me importa.
Palabras que salen de tu boca y se esparcen por la habitación, como el humo de ese cigarro.
Tu boca se mueve, pero no te escucho. Son todos muy ruidosos.

Estás demasiado cerca, sé lo que quieres hacer… maldición, hazlo de una vez.
Tu voz convertida en un susurro se desliza por mis oidos. Parece como si estuviera a punto de desvanecerse, pero ahí está, con cuidado pero llena de convicción repite todo otra vez.
“Por favor” “por favor”. Desearía matarte ahora mismo.
¿Tengo miedo? Sí, de hecho lo tengo. Si lo sabes ¿por qué sigues preguntando?
Tu cara está demasiado cerca y busca algo.
Ese aliento alcohólico, ni siquiera me importa, esas manos de pronto tan suaves, ese gesto extraño que nunca pensé ver frente a mí.

Tras esa facha ¿se esconde tanta delicadeza?
Ya no quiero saber… esa fue la última vez.
-¿en serio?

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