5. Kenka no Juuyousei
[La importancia de las peleas]
Para las personas que entran a mi familia o a mi staff, siempre hago que se pongan guantes y tengan un sparring match (una exhibición de boxeo ¿o.o?). El estudio forma un ring de entrenamiento. Como siempre utilizamos casco y equipo de protección, no quedan marcas de heridas externas, pero las dos personas tanto como la que realiza el golpe, y la que es afectada por el, generalmente duran un buen tiempo.
Es aterrador. Si nunca te has metido en una pelea o has entrenado artes marciales, es aterrador.
Creo que las peleas son importantes. Una “pelea” es algo en donde tus intenciones corren precipitadamente sobre las intenciones de la otra persona. Pienso que la gente joven definitivamente debe tener una o dos discusiones que se conviertan en peleas. Los adolescentes especialmente deben tenerlas.
Si tienes una pelea en la que golpeas a otro, habrá otras personas que nunca han estado en una pelea que no sabrán el alcance de la misma, y pensaran que estuviste a punto de matar a tu amigo.
Debido a este desequilibrio la gente que parece resistente puede ser vencida fácilmente, y los que no parecen fuertes son difíciles de golpear, allí es donde hay casos en los que alguien ha muerto. Pienso que pelear sin saber esto es una cosa muy aterradora.
Mi padre me enseño a pelear. Me enseño que, debido a que las personas mueren, yo definitivamente no podía hacer eso, y desde una temprana edad me enseño a golpear fuera de la zona de los órganos vitales. “Si golpeas aquí, la persona morirá. Si golpeas aquí, la persona morirá. Si golpeas aquí, la persona morirá.” Cuando regrese a casa llorando de una pelea, él dijo una y otra vez “Si vas a llorar, entonces deja de pelear”. Él me enseño, “Tú luchas para ganar”.
Cuando era joven, comencé muchas peleas mientras estaba jugando. Mis hermanos y yo jugamos lucha libre, y también jugué con mis propios amigos y había muchas veces en que las peleas se volvían serias antes de que lo supiéramos.
La primera vez que golpee a alguien en serio fue cuando tenía 10 años. Mi oponente tenía 12. Él estaba en un grado superior al mío.
“Eres como un asno impertinente” dijo, y entonces me empujo y me golpeo.
A partir de ese momento, empecé a pelear mucho. Como era muy travieso en esos días, cuando me metía en problemas, entonces golpeaba a la persona. La pelea se convirtió en una actividad cotidiana.
Cuando estaba en la escuela media, quería tener peleas con personas de otras escuelas para probar quien era el más fuerte. Eran usualmente personas de mi mismo año, los chicos “cool”, quienes peleaban. No se si era porque querían poner a prueba su propia fuerza contra mí, o si eran solo lentos en absorberlo, pero tenía 16 años en ese momento, y las peleas se habían vuelto un pasatiempo para mí.
Tal vez yo peleaba por una razón diferente a la de la mayoría de las personas que lo hacían. Cuando sentía dolor, me sentía realmente vivo.
Es por eso que nunca golpeo primero. Es mi patrón dejar a mi oponente dar el primer tiro, para golpear primero, para comenzar la pelea.
Básicamente, las peleas no eran parte de mí. No me gusta dejar heridos. La gente que peleó no entendía que yo peleaba con el fin de sentirme vivo. Solo había personas que se veían como más fuertes que yo. Esa es la regla que hice dentro de mí.
Yo solo pelee físicamente. Cuando mis intenciones coincidieron con las de algún otro, si era de manera física, teníamos una pelea de puños.
Sin embargo, la cosa que más temía era sentirme acorralado por alguien en un debate. Por ejemplo, la intimidación.
Las cicatrices de una violenta pelea sanaran. Pero las cicatrices en el corazón causadas por una pelea emocional permanecerán, en gran medida.
Debido a esto, prefiero las peleas de puños. No importa si ganas o pierdes, ambos tendrán cicatrices, y aunque te sientas mortificado si pierdes, después, los dos pueden hablar. Tú puedes decirle al otro, “Me equivoque”.
Al final, me pregunto si las peleas violentas son algo que nos lleva a ser capaces de pedir disculpas cuando la simple palabra “Warukatta” (He sido malo/ Estaba equivocado) es difícil de decir en otros momentos. Los dos se golpearon fuera de sí, y después, para confirmar que de los dos tú eres el estúpido, dices, “Estaba equivocado” – “No, yo estaba equivocado”, y quizás esta sea una oportunidad para ti de practicar diciendo esto.
Sin embargo, la intimidación es diferente. La intimidación es para acorralar a las personas. Se hace con el fin de aplastar totalmente a alguien.
Pienso que la gente que dice que pelear es absolutamente malo no entiende. ¿Es una pelea donde tú o tu oponente tienen el fin de entenderse el uno al otro, o es una pelea donde tus oponentes te intimidan? Hay una gran diferencia entre las dos.
Por supuesto, es posible que sea cierto lo que dicen, que la violencia no es necesaria. Sin embargo, pienso que esto es algo dicho por las personas que han tenido la experiencia de pelear y se convierten en adultos. Es diferente cuando la gente, a pesar de que nunca ha tenido una pelea, idealistamente dice “Pelear es malo. Las peleas con puños no tienen sentido”.
En medio del miedo, hay emociones de dominio que tejemos a través de ese temor, y también emociones que buscan libertad. En el proceso de defender tu pequeña porción de césped y de la pequeña cantidad de libertad que enfrentas con toda tu fuerza, si dices cosas como “Esto es como un pequeño asunto”, “Es algo tonto”, y “no me importa lo que hagas” si lo experimentas, y lo sientes y no sientes que la pelea tenga algún significado, entonces solo eres estúpido.
Sin embargo, los que realmente no pueden ser ayudados son las personas que escuchan de otros “Esto es malo” y “Esto es bueno” y toman sus decisiones basadas en esto; Yo realmente desconfió de este tipo de personas.
¿Y entonces? Pienso, gente que no puede pelear, gente que no ha peleado…
Solo he perdido una pelea una vez.
Él era un gran tipo. Nosotros solo habíamos estado jugando a la lucha libre, y entonces el comenzó repentinamente a hacerlo real. No pensé que perdería. Él había dicho que era el chico más fuerte de la escuela, pero no pensé que fuera fuerte. Era la primera vez que entendí lo que significaba no poder mover mis manos o mis pies.
Como pudimos parar a la mitad, pensé que yo que no había estado en una verdadera pelea. A partir de ese momento, empecé a entrenar en secreto. Eso con el fin de golpearlo. Mi mortificación no desapareció.
Sin embargo, el era un buen chico, no había razón para pelear después de eso. Él nunca dijo “Ven a pelear conmigo”. Yo entrene con la idea de que si ese día llegaba, yo estaría listo, pero antes de que sucediera, tuve la oportunidad de hacerle frente como socios en el dojo de karate.
En ese momento, pensé, “¡Él es un genio!” él era un genio de las peleas.
Él era más pequeño que yo y más débil. Pero su poder de expresión era totalmente diferente, su ataque fue más de lo que jamás imagine, y no puedo siquiera escribirlo. El no solo era un reflejo de mí; no puedo siquiera escribir sobre las trampas que puso. Su poder de juicio también era muy alto. Estábamos completamente en niveles diferentes.
Esa fue la lección más grande que he tenido en mi vida.
Tú no puedes ganar simplemente por ser poderoso. Es tu manera de pensar sobre todo. ¡No he podido igualar su manera de pensar!
Me pregunto que estará haciendo ese chico ahora. Incluso ahora, pienso en eso. Me gustaría pelear con él una vez más.






