Jihaku 3.6

6. Boku no Family no Tanjou

[El Nacimiento de Mi Familia]
~
Moriría por mi familia.
A lo que yo llamo “familia” no es mi familia real. Consiste en los amigos con los que mantengo una comprensión mutua.

En la actualidad, mi familia consta de, como mucho, 10 o 15 personas. Tienen trabajos diversos y son tanto hombres como mujeres. Las circunstancias de cómo nos conocimos también son variadas.

Es extraño pero, hasta que fui a Madagascar, no había conocido aún a la mayor parte de ellos. De cualquier modo, son un grupo genial.

De esas 15 personas, la mayor parte de ellas pueden ser consideradas “regentes”. Son los que están en lo más alto de cualquier familia. Algunos de ellos incluso están metidos en política.

Si incluyo la lista completa, tendré un buen número de gente en el grupo. No es cuestión de 1+1=2. Si todos los miembros de una familia conocieran a todos los demás cara a cara, el número se incrementaría de golpe. A esto lo llamamos “la regla de la familia”, aunque es algo bastante misterioso.

Sin embargo, no es esa la razón de que seamos amigos.

La mayoría de la gente que siempre ha estado a mi lado ha luchado casi todas sus batallas en solitario. No es que la gente que esté por debajo de mi no sepa mostrar sus debilidades. También era que tenían la responsabilidad de mantenerse en pie por sí mismos y, lo mires como lo mires, tener que cargar con las vidas de otros te hace madurar mucho.

Desde que inicié mi carrera en solitario, me he vuelto muy consciente de mí mismo y he establecido un hábito de relacionarme con personas que son igualmente conscientes de sí mismas. Todos avanzamos hacia delante. No hay excusa, y no podemos escapar de ello. Si dejo de correr hacia lo que espera al final, entonces ellos también querrán detenerse. En el pasado, siempre creí eso.

Se dice que combatir la vida a solas es lo más fácil.

Pero, últimamente, he pensado en eso muy a fondo. Ciertamente, combatir la vida a solas puede ser lo más sencillo. ¡Sin embargo, aquellos que luchan mientras se aferran a una creencia son verdaderamente fuertes!

En el pasado, hasta que me uní a Malice Mizer, como era una persona luchadora, no me importaba esforzarme hasta el borde del colapso. Y cuando caía, sólo pensaba que, al menos, ya sabía que iba a suceder.
Ahora, sin embargo, ya no hago eso. Porque ya no me enfrento solo a mis batallas. Ahora tengo una familia. Tengo gente a mi espalda, sosteniéndome.
Aunque hubo veces en las que, honestamente, pensé que era yo quien los sostenía a ellos, empecé a sentirme respaldado por ellos. Son las personas que me guardan las espaldas. Así que, si me sostienen con firmeza, nunca caeré.
Creo, ahora, que los corazones de las personas tienen la habilidad de volverse tan fuertes como si llevaran un amuleto protector.
Esa misma sensación tengo hacia las personas más importantes de mi familia.
Mientras, de forma individual, luchaban en soledad, el estar todos juntos en el concepto llamado “familia” les otorga la sensación de que nadie va a devorarlos. Hay familia y hay rivales, y podemos provocarnos los unos a los otros o podemos tener una buena relación.
La razón principal de por qué creo en ellos es que no se preocupan únicamente de las cosas simples y fáciles. Ante lo positivo, sonríen desde el fondo del corazón. Ante lo malo, lo negativo, saben que no es definitivo.
En general, ¿Por qué uno necesita hablar sobre sus preocupaciones y penas? Es porque hablar de ello suaviza el dolor, ¿verdad?
Si lames tus propias heridas, se vuelven sin duda un poco menos dolorosas. Sin embargo, si dejas de lamerlas, el dolor volverá a aparecer.
Así que, aunque duela, debes suturar rápidamente esas heridas. Mientras las estás cerrando, dolerá de veras pero, una vez que todo termine, empezarás a sanar. En otras palabras, es una relación entre nuestros corazones.
Hablar de lo que nos resulta doloroso a cada uno de nosotros, y lamer las heridas de los demás, es algo que la gente que tenemos cerca puede hacer también. Cada vez que alguien esté soportando una pesada carga, lo que importa es lo mucho que podamos ayudar a esa persona a cerrar sus heridas.
Suturar esas heridas puede ser extremadamente doloroso. No hay anestesia, no en las palabras que usamos. Pero, cuando termina, nos curamos sin que queden trazas de cicatrices. Así son las cosas.
Por ejemplo, el negocio que una de las personas de mi familia estaba llevando entró en problemas. No podía contárselo a nadie más. Podría haberlo sobrellevado solo, sin hablar con nadie sobre ello.
Sin embargo, nos comunicó esa noticia. Como habló con nosotros en persona, nos dimos cuenta de lo grave que era el problema. Así que, sin recurrir a nadie más, nos preguntamos de forma individual qué podíamos hacer para ayudarle. Nadie dijo: “Unámonos para ayudarle.” Así que nuestros progresos fueron muy lentos.
No hay sólo una manera de ayudar a alguien. Tienes que elegir cuál es el mejor modo de hacerlo, y es una labor complicada. En su caso, era necesario.

Por supuesto, ¿podemos todos tener éxito al mismo tiempo? Nadie sabe eso. Pero cuando tenemos que preguntarnos eso, no nos quedamos sentados diciendo “pobre chaval”. Eso es una descortesía. Decir “pobre chaval” a alguien que está luchando con todas sus fuerzas no es mostrar compasión. Se dice que la gente se debilita hasta el punto en que ya no le quedan fuerzas y, entonces, se derrumban. Por esta razón, creo, no nos lamemos las heridas mutuamente, y no importa lo que esté pasando, todos debemos salir adelante.

Aunque hay malentendidos. No somos una familia porque cada uno tenga éxito de forma individual. Ese no es un requerimiento para una familia. Lo importante es que, cada vez que algo sucede, tenemos una sincera y mutua comprensión unos con otros, y así todos disfrutamos juntos. Sin embargo, si no creemos los unos en los otros, no podemos fingir.

En mi familia, cuando alguien está pasándolo mal, no me siento junto a esa persona para decirle: “Oh, qué pena que lo estés pasando tan mal.” Sino más bien: “¡Puedes conseguirlo!” Para hacer esto, debo hacerme más fuerte.

Es bueno para todos vivir como si tuviéramos un amuleto protegiéndonos a todos.

Es como cuando alguien está metido en problemas y se saca un amuleto del bolsillo…

Creo que es así como todos deberíamos vivir.

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