Llamé a todos mis amigos y parientes. Todos me dijeron que no había pasado nada malo. No ocurría nada. Pero aquella extraña desazón no me abandonaba.
Cuando mis amigos y familia se marcharon y me quedé solo de nuevo, sucedió un extraño fenómeno. Sentí la absoluta certeza de que alguien había muerto. Pero quién, no lo sabía. Aunque era muy doloroso. Me dolía respirar y mi respiración se volvió muy irregular, hasta el punto de que no podía ocuparme de ninguna de mis actividades cotidianas.
Sabía que era algún tipo de premonición. Después de aquello, llamé a los miembros de Malice Mizer con los que aún hablaba.
-¿Le ha pasado algo malo a alguno de vosotros? –pregunté, frenéticamente, pero todo lo que dijeron fue:
-Los he visto hoy y parecían estar bien.
Pero incluso entonces mis miedos no se disiparon. Fui a ver a otras personas cercanas a los miembros de Malice Mizer. A pesar de que era media noche, me dije que pronto iba a confirmar si algo le había pasado a alguno de ellos. Pero, al final, no confirmé nada.
Una semana después, se hizo oficial el anuncio de la muerte de Kami.
“El 21 de junio de 1999, Kami, batería de Malice Mizer, falleció a causa de una hemorragia cerebral.”
Aunque me enteré de esto más tarde, desde el momento inmediato a la muerte de Kami ya había empezado a sentirme mal.
Al final, me enteré de la muerte de Kami a través de los rumores. El funeral ya había pasado cuando las noticias llegaron hasta mí.
Fue exactamente en mitad de una grabación, y me encerré a solas en el estudio. No podía fijar mi mente en nada. Pero tenía que mantenerme ocupado, me dije a mí mismo. Si no hacía nada, todo se volvería extraño…
Había demasiado que lamentar.
¿Por qué no había llamado a Kami directamente? Durante todo aquel tiempo que había pasado preocupado, ¿por qué no traté de hablar directamente con Kami?
Aún no he terminado de hacerme mayor. Mientras me convierto en adulto, maestro mis sentimientos abiertamente y eso suele causarme problemas, así que me pregunto si alguna vez podré acercarme a otras personas. Los niños no se plantean dos veces la posibilidad de herir a los demás. A causa de esto, sus relaciones son breves. Pero cuando los tempestuosos sentimientos de los adultos pasan, observan la situación con calma, comparando las cosas objetivamente, y se deciden por la amistad.
En aquel tiempo, yo no sabía hacer eso. Nunca encontramos una buena interpretación de las circunstancias y nos enfrentábamos el uno al otro. Básicamente, no estaba seguro de si quería enfrentarme a él.
Incluso antes de eso, ¿cuántas veces había tenido una mala premonición? Y, cada vez, aunque Kami y yo estábamos conectados a través de otras personas, al final, nunca llamaba a Kami directamente. Ahora me pregunto si no nos atrevíamos a llamarnos porque ambos éramos tan obstinados e inseguros como un par de niños.
Pero si le hubiera llamado aquella vez…
Es posible que no hubiera podido hacer nada tampoco. Es posible que sea presuntuoso por mi parte pensar que podría haberlo hecho. Ahora ya no importa.
Si hubiéramos hablado directamente…
La primera vez que fui a casa de los padres de Kami, fue al año siguiente, en su cumpleaños. El 1 de febrero. Pensé “quiero ver a Kami de nuevo. Quiero ver su tumba.” No pude ir a su funeral. Quería unir mis manos y, por encima de todo, quería verle.
Sabía en qué pueblo vivían sus padres, pero no sabía exactamente dónde estaba su casa. Así que recorrí las calles en coche y pregunté a los vecinos que fui encontrando. Aunque todo el mundo decía “está cerca”, aquél era un pueblo bastante grande y rústico, así que, al cabo de un rato, fui eligiendo casas al azar y tocando timbres, preguntando cosas como:
-Estoy buscando a alguien. ¿Conocen a estas personas? He oído que viven por aquí, en este vecindario…
Dejé Tokio por la mañana y llegué a la Prefectura de Ibaraki alrededor de mediodía, y pasé el resto del día buscando. Finalmente, conseguí la dirección del lugar y llegué a la casa hacia las 7 de la tarde.
Me preguntaba: “¿Me reconocerán cuando abran la puerta?” Los padres de Kami habían asistido a un montón de conciertos, así que me reconocieron de inmediato.
-Entra, nos alegramos de que hayas venido –dijeron, y me invitaron a entrar. Eran tan amables, que rompí a llorar y fui incapaz de parar.
Todos en la casa se habían sentado a cenar y, mientras compartían su comida conmigo, sus padres me contaron muchas historias. Escuché varios relatos de cuando Kami era niño. Al final, me dijeron:
-Aunque nosotros no lo olvidaremos, tú nos has dado una prueba de que él vivió, y eso nos da la voluntad para seguir adelante.
Al oír aquello, me sentí liberado. Lo que me permitía continuar a mí era prueba de que Kami había vivido.
Después de aquello, cada año, en el día del cumpleaños de Kami y en el aniversario de su muerte, voy a visitar a sus padres. Ellos me dijeron “ven cuando quieras” y es posible que abuse de ese privilegio un tanto.
Aunque creo que sería bueno para mí visitar su tumba más a menudo, al final, sólo voy el día de su cumpleaños y en el aniversario de su muerte.
Sin embargo, con todo lo que había pasado, su madre y su padre me dieron la bienvenida, y ahora me siento como si ellos también fueran mis padres. Sus padres también me consideran uno de sus hijos. Creo que es como si vieran en mí a Kami.
Aquel primer año, hubo mucha gente que fue a visitar su tumba, tanto el día del aniversario de su muerte como en su cumpleaños. Han pasado cuatro años y, poco a poco, la gente ha dejado de acudir…
Si vas, no lo hagas porque sea lo que está de moda. Si vas a visitar su tumba, no lo hagas porque desees que vuelva a la vida.
Pero…
Para mí, pensar que la gente puede acabar olvidándole, es… tan doloroso.
Hasta el día de hoy, no he dejado jamás de perseguir el sueño que Kami dejó sin finalizar. Esa es prueba de que Kami existió en esta tierra, prueba de que vivió.
Incluso ahora, Kami sigue viviendo dentro de mí…






