4. Hatsu Bando “Cain’s Feel”
[Mi Primer Grupo “Cain’s Feel”]
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Cain’s Feel es la banda a la que pertenecía durante el tiempo que pasé en Kyoto. El origen del nombre procede de “Caín y Abel”, los hijos de Adán y Eva, del Génesis, en el Antiguo Testamento.
¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? Yo tenía un concepto de cómo era la existencia humana. Discernir el sentido de la existencia humana es un hambre de hacer música, y creo que por eso hago música.
Por supuesto, es una oportunidad de conocer gente.
En aquellos días, después de que dejara de tocar la batería, mis actividades musicales estuvieron en blanco durante un tiempo. Tuve múltiples empleos a la vez, y uno fue de técnico de sonido en el estudio donde iba a practicar con la batería. Era una vez a la semana y me pagaban por horas, lo que estaba bien para mí, porque, de todos modos, estaba tocado por la música y no quería apartarme de ella. Allí también conseguía enterarme de noticias relacionadas con la música.
Había un local in Kyoto que estaba celebrando un gran evento. Me quedé realmente cautivado por uno de los guitarristas. Era fantástico. Tenía una gran presencia en el escenario. Su figura permaneció indeleble en mi memoria y no podía dejar de pensar en él.
De vuelta al trabajo, en el estudio, le pregunté a uno de los chicos que acudían allí.
-¿Sabes ese evento que ha tenido lugar en el Livehouse?
-Sí.
A este chico lo veía cada vez que llegaba al estudio. Al principio, tenía un aire realmente hostil. No manteníamos una relación muy agradable.
Él, un guitarrista y un vocalista formaban un grupo famoso por ser Yankees y organizar peleas a la que menos en los locales de conciertos. En el estudio, siempre causaban problemas y, cada vez que se marchaban, había un grupo que ¿trabajaba duro?.
En aquel tiempo, siendo yo aún un crío, no sabía que podría condicionar que me metiera en una pelea. No podía evitar la sensación de que algún día, sin duda, tendría bronca con aquel tío.
Para practicar con la batería, llevaba las baquetas en un estuche, pero siempre escondía dentro del mismo una palanca de hierro.
Si me preguntáis quién tenía la peor actitud, probablemente diré que era yo.
Aquel chico estaba en un grupo; así que, aquel día, en el estudio, estábamos él, yo y otros dos. Él siempre se mostraba frío y no era una persona muy expresiva, sino más bien de los que lo esconden todo dentro. Por supuesto, nunca hablaba conmigo. Pero si nadie hablaba, la atmósfera se sentía muy vacía, así que comencé a hablar con él.
-En ese evento, el grupo que estaba tocando, ¿no te parece que el guitarrista era increíble?
Y él dijo, tranquilamente:
-Era yo.
Puse unos ojos como platos. Imposible, ¡no podía creerlo! Nunca habría imaginado que aquel fabuloso guitarrista fuera el mismo tío distante y frío que tenía ahora delante.
-¡Tú no eres él, imbécil!
Así que empezamos a pelear.
-Sí lo soy.
-Imposible.
-¡Lo soy!
-¡Demuéstralo!
-Bueno, tengo fotos en mi casa, así que, si quieres verlas, tendrás que venir.
Cuando me enseñó las fotos que tenía en su casa, desde luego eran fotos de aquel concierto. Yo también había tomado fotos, pero el tipo que tenía delante no se parecía en nada al de las fotos. Y era porque entonces llevaba maquillaje. Pero era más que eso; el chico al que había visto en el escenario y el que veía a diario, eran completamente diferentes. El “cotidiano” era realmente distante y callado. Pero, en el escenario, se volvía increíblemente fascinante. Me gustó aquella diferencia entre ambos.
Era You. You, el miembro de mi grupo.
-¿En serio eres tú? Siento no haberte creído.
-Bueno, ahora ya lo sabes, así que no pasa nada.
El guitarrista que estaba buscando estaba allí en aquel momento. Me sentí feliz, desde lo más profundo de mi corazón.
A partir de entonces, nos hicimos amigos y empezamos a planear de forma espontánea: “¿No deberíamos formar un grupo?” Y comenzamos a buscar al resto de los miembros.
Sin embargo, el mayor problema era que no teníamos vocalista. Entonces, nos dijimos: “Ah, no tenemos vocalista” y, entonces, medio en broma, dije: “Me pregunto si yo podría hacerlo.”
Pero entonces, You, que era, por regla general, una persona amable, me espetó:
-¡No seas ridículo!
-¡No soy ridículo! –repliqué. Y discutimos largo y tendido. Montamos un buen escándalo.
Por entonces, detestaba mi voz. Nunca cantaba delante de nadie. Ni You ni yo sabíamos nada sobre cantar.
-Bien, si no es ridículo, entonces, dentro de una semana, intenta cantar estas canciones –dijo You. No pensaba darme tregua.
Así que dije:
-De acuerdo. ¡Cantaré!
Una semana después, en los ensayos, canté delante de él por primera vez. Después de oírme, You murmuró:
-¿Por qué… no te has dedicado nunca a cantar?
Incluso ahora, dice eso muy a menudo.
Sin embargo, nunca había imaginado que podría ser vocalista. En el grupo donde estaba, era un asistente.[5] El vocalista de aquel grupo me había parecido fantástico. No sólo tenía fuerza, sino que su voz era muy hermosa, y podía llegarte al corazón con los sentimientos que expresaba. Era realmente fascinante.
Por entonces, en la época del “boom” de las bandas, la mayoría de los vocalistas tenían un registro vocal muy alto.
Las grandes voces cantaban con altos registros. Mi voz era profunda y mi registro muy limitado. No tenía ni idea de cómo hacer que mi voz subiera de aquella manera. Aunque tenía madera de vocalista, aunque pudiera cantar en un registro más alto, no tenía calibre para ser vocalista.Pero, como no había nadie más, lo único que pude hacer fue cantar.
Cantar delante de You fue una oportunidad y, para convertirme en vocalista, comencé a tomar clases de canto de nuevo. Aunque mi voz seguía siendo profunda, a través de la práctica, conseguí ampliar mi registro un poco.
Con el fin de reunir al resto de los miembros del grupo, hicimos una maqueta con mi voz y se la hicimos escuchar a todos los chicos que nos habían dicho que eran buenos.
-El vocalista es realmente bueno. ¿Quién es?
-Yo.
-¿Sabes cantar?
-De momento.
Así, dimos con todos los miembros de una sola vez y retomamos las actividades del grupo.
¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? Yo tenía un concepto de cómo era la existencia humana. Discernir el sentido de la existencia humana es un hambre de hacer música, y creo que por eso hago música.
Por supuesto, es una oportunidad de conocer gente.
En aquellos días, después de que dejara de tocar la batería, mis actividades musicales estuvieron en blanco durante un tiempo. Tuve múltiples empleos a la vez, y uno fue de técnico de sonido en el estudio donde iba a practicar con la batería. Era una vez a la semana y me pagaban por horas, lo que estaba bien para mí, porque, de todos modos, estaba tocado por la música y no quería apartarme de ella. Allí también conseguía enterarme de noticias relacionadas con la música.
Había un local in Kyoto que estaba celebrando un gran evento. Me quedé realmente cautivado por uno de los guitarristas. Era fantástico. Tenía una gran presencia en el escenario. Su figura permaneció indeleble en mi memoria y no podía dejar de pensar en él.
De vuelta al trabajo, en el estudio, le pregunté a uno de los chicos que acudían allí.
-¿Sabes ese evento que ha tenido lugar en el Livehouse?
-Sí.
A este chico lo veía cada vez que llegaba al estudio. Al principio, tenía un aire realmente hostil. No manteníamos una relación muy agradable.
Él, un guitarrista y un vocalista formaban un grupo famoso por ser Yankees y organizar peleas a la que menos en los locales de conciertos. En el estudio, siempre causaban problemas y, cada vez que se marchaban, había un grupo que ¿trabajaba duro?.
En aquel tiempo, siendo yo aún un crío, no sabía que podría condicionar que me metiera en una pelea. No podía evitar la sensación de que algún día, sin duda, tendría bronca con aquel tío.
Para practicar con la batería, llevaba las baquetas en un estuche, pero siempre escondía dentro del mismo una palanca de hierro.
Si me preguntáis quién tenía la peor actitud, probablemente diré que era yo.
Aquel chico estaba en un grupo; así que, aquel día, en el estudio, estábamos él, yo y otros dos. Él siempre se mostraba frío y no era una persona muy expresiva, sino más bien de los que lo esconden todo dentro. Por supuesto, nunca hablaba conmigo. Pero si nadie hablaba, la atmósfera se sentía muy vacía, así que comencé a hablar con él.
-En ese evento, el grupo que estaba tocando, ¿no te parece que el guitarrista era increíble?
Y él dijo, tranquilamente:
-Era yo.
Puse unos ojos como platos. Imposible, ¡no podía creerlo! Nunca habría imaginado que aquel fabuloso guitarrista fuera el mismo tío distante y frío que tenía ahora delante.
-¡Tú no eres él, imbécil!
Así que empezamos a pelear.
-Sí lo soy.
-Imposible.
-¡Lo soy!
-¡Demuéstralo!
-Bueno, tengo fotos en mi casa, así que, si quieres verlas, tendrás que venir.
Cuando me enseñó las fotos que tenía en su casa, desde luego eran fotos de aquel concierto. Yo también había tomado fotos, pero el tipo que tenía delante no se parecía en nada al de las fotos. Y era porque entonces llevaba maquillaje. Pero era más que eso; el chico al que había visto en el escenario y el que veía a diario, eran completamente diferentes. El “cotidiano” era realmente distante y callado. Pero, en el escenario, se volvía increíblemente fascinante. Me gustó aquella diferencia entre ambos.
Era You. You, el miembro de mi grupo.
-¿En serio eres tú? Siento no haberte creído.
-Bueno, ahora ya lo sabes, así que no pasa nada.
El guitarrista que estaba buscando estaba allí en aquel momento. Me sentí feliz, desde lo más profundo de mi corazón.
A partir de entonces, nos hicimos amigos y empezamos a planear de forma espontánea: “¿No deberíamos formar un grupo?” Y comenzamos a buscar al resto de los miembros.
Sin embargo, el mayor problema era que no teníamos vocalista. Entonces, nos dijimos: “Ah, no tenemos vocalista” y, entonces, medio en broma, dije: “Me pregunto si yo podría hacerlo.”
Pero entonces, You, que era, por regla general, una persona amable, me espetó:
-¡No seas ridículo!
-¡No soy ridículo! –repliqué. Y discutimos largo y tendido. Montamos un buen escándalo.
Por entonces, detestaba mi voz. Nunca cantaba delante de nadie. Ni You ni yo sabíamos nada sobre cantar.
-Bien, si no es ridículo, entonces, dentro de una semana, intenta cantar estas canciones –dijo You. No pensaba darme tregua.
Así que dije:
-De acuerdo. ¡Cantaré!
Una semana después, en los ensayos, canté delante de él por primera vez. Después de oírme, You murmuró:
-¿Por qué… no te has dedicado nunca a cantar?
Incluso ahora, dice eso muy a menudo.
Sin embargo, nunca había imaginado que podría ser vocalista. En el grupo donde estaba, era un asistente.[5] El vocalista de aquel grupo me había parecido fantástico. No sólo tenía fuerza, sino que su voz era muy hermosa, y podía llegarte al corazón con los sentimientos que expresaba. Era realmente fascinante.
Por entonces, en la época del “boom” de las bandas, la mayoría de los vocalistas tenían un registro vocal muy alto.
Las grandes voces cantaban con altos registros. Mi voz era profunda y mi registro muy limitado. No tenía ni idea de cómo hacer que mi voz subiera de aquella manera. Aunque tenía madera de vocalista, aunque pudiera cantar en un registro más alto, no tenía calibre para ser vocalista.Pero, como no había nadie más, lo único que pude hacer fue cantar.
Cantar delante de You fue una oportunidad y, para convertirme en vocalista, comencé a tomar clases de canto de nuevo. Aunque mi voz seguía siendo profunda, a través de la práctica, conseguí ampliar mi registro un poco.
Con el fin de reunir al resto de los miembros del grupo, hicimos una maqueta con mi voz y se la hicimos escuchar a todos los chicos que nos habían dicho que eran buenos.
-El vocalista es realmente bueno. ¿Quién es?
-Yo.
-¿Sabes cantar?
-De momento.
Así, dimos con todos los miembros de una sola vez y retomamos las actividades del grupo.







Junio 8, 2008 a las 4:58 pm
[...] wa Bando ni **2. Genkai o Shitta Baiku Jikou **3. Kankoku Josei to no Kekkon to Rikon no Kunou **4. Hatsu Bando “Cain’s Feel” **5. Kajino no Shoku o Sute, Ketsui no [...]